¡Queramos o no, en algún momento mudamos la piel!

Algunos cambiamos de forma voluntaria, otros se apegan a sus inercias y son obligados a mutar a través del dolor. Irremediablemente hay que asumir que el cambio forma parte de nuestras existencia.

Hoy quisiera hablarte de mi proceso de cambio personal. Un camino que comenzó con la pandemia.

Fue algo repentino, ni por un instante premeditado.De la noche a la mañana se pararon los aviones, se cerraron las fronteras mientras mi vida de nómada se escapaba como agua entre mis dedos.

Recuerdo que me enfurecí hasta grité de rabia porque habían robado mi identidad.

¿Quién seria yo a partir de ahora?, ¿aparcaría mis viajes o me saltaría el confinamiento como habian hecho muchos Bloggers?

Mi yo más rebelde se negaba a renunciar a viajar mientras que mi yo más solidario consideraba una agravio saltarse las normas.

Y de pronto, EUREKA‼️
Algo en mi me empujó a permutar el viaje exterior por un viaje hasta el fondo de mi Ser.

¡Era el llamado!, ese que había leído tantas veces en las epopeyas de héroes, ahora sonaba en mi interior.

Y, ¿sabes que? Me aterrorizaba pues intuía que en ese viaje no contaría con mapa ni brújula.

Te confieso que me he perdido varias veces y otras tantas me he encontrado.

En el camino he aprendido muchas cosas aunque quizás sean estas las más relevantes:

👉 Incorporar el deporte a mi día a día.
👉 Nutrirme con comida real.
👉 Levantarme cada mañana y dar gracias por el regalo del sol o la lluvia.
👉 Meditar, respirar, aceptar el valor de la acción en la inacción.
👉 Elegirme Presidente de la República Martínez Notte decidiendo cuáles serían mis objetivos, aterrizando mis sueños.

✅ ¿Los resultados?
Internamente no los puedes ver, tendrás que confiar en mi palabra.

Externamente si te darás cuenta que he perdido 27 kg (y los que me quedan) entre otras cosas que vengo compartiendo día a día.

¡Como es adentro es afuera dice la Ley del Kibalyon! Doy fe que es así.

Nunca he sido presumido pero si algo he aprendido estos meses es que quererse implica gustarse de forma integral.

Ya no me podia engañar más con eso de: -soy un gordito feliz.

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